
Ahantz nace en la intersección entre gastronomía, cultura y arquitectura. El espacio acoge la nueva etapa profesional del cocinero vasco Jon Gil Zárate en Ugao-Miraballes. Su origen parte de una intuición previa de Aitz Landaida, fundador de AllOn Ugao, que desde su localidad natal ha desarrollado una trayectoria vinculada al cuidado personalizado, la fisioterapia, la osteopatía y el rendimiento deportivo. Desde su arraigo al territorio impulsó la creación de un contenedor singular, pensado para acoger una experiencia diferencial en torno al encuentro, el bienestar y la vida local. Sobre esa base, y a partir de la relación de confianza entre ambos, Jon Gil Zárate activa el espacio con su nuevo proyecto Ahantz, una propuesta gastronómica íntima, participativa y contemporánea, centrada en la transmisión de conocimiento de la cocina tradicional vasca. Desde BAT, el proyecto se aborda como algo más que el diseño de un interior gastronómico. Ahantz es un lugar pensado para visibilizar un relato en el que la memoria, la comunidad y la cocina conviven de forma natural. El espacio buscaba un entorno capaz de acoger una experiencia culinaria cercana, vinculada a la gastronomía local, pero capaz de ir más allá del plato.

Ahantz funciona como un aula-taller gastronómica con reserva previa, donde la comida y la bebida forman parte de una experiencia más amplia. La gastronomía se convierte en el hilo conductor de propuestas orgánicas y participativas, pensadas para activar una relación más consciente con el producto, la temporada y el territorio. Arraigada a la naturaleza, la propuesta entiende que es el entorno quien marca el ritmo de la cocina: la temporada orienta los productos, los procesos y las posibilidades de cada experiencia. Desde esa mirada, la sostenibilidad se expresa a través de una cocina basada en el producto de cercanía y de temporada, que respeta los ciclos naturales y refuerza el vínculo con productores y comunidad.
“Hemos querido demostrar que una cocina que podría formar parte de cualquiera de nuestros hogares puede convertirse también en el escenario de una gastronomía de altísimo nivel. La isla central funciona como una cocina 360º, un lugar donde cocinar, conversar, aprender y volver a reunirse en torno a algo que en la sociedad vasca nunca ha perdido su peso: la gastronomía como espacio de relación, cultura y comunidad.”


Un espacio que recoge la esencia del txoko tradicional, la cocina compartida, la conversación, la sobremesa y la vida comunitaria, y la traslada a un lenguaje contemporáneo, cálido y funcional. El resultado es un interior íntimo, honesto y flexible, preparado para acoger experiencias de aforo reducido donde la cocina, la palabra y la atmósfera forman parte de un mismo ritual.
La distribución se articula en torno a una isla central con barra, entendida como el corazón operativo y emocional del proyecto. Lejos de quedar oculta o relegada a un plano secundario, la cocina se convierte en el centro de la acción: un lugar donde se explica se comparte y se aprende. Un punto de reunión en el que los comensales se sientan alrededor de una barra y mantienen un diálogo directo con el chef, el proceso de elaboración y las materias primas.
La cocina realizada por Key Cucine, organiza el espacio desde una composición sobria y precisa. La encimera, en cuarcita natural perla venata por Marmolería Vascongada aporta una presencia mineral que dialoga con la calidez de la madera y con la paleta cromática del conjunto. Un material natural que aporta presencia y valor estético al conjunto, al tiempo que responde a las exigencias funcionales de una cocina concebida para un uso frecuente. La propuesta se completa con taburetes Ant y sillas Hari de Ondarreta, que refuerzan la vocación participativa del espacio y acercan al comensal al proceso gastronómico.

El proyecto trabaja con una paleta contenida, texturas cálidas y soluciones resistentes, buscando un equilibrio entre domesticidad, sobriedad y carácter. Los materiales construyen el interior e interactúan con la propuesta gastronómica: cada decisión está orientada a una cocina basada en la cercanía. En Ahantz, la sostenibilidad no se plantea como un gesto aislado, sino como una forma de trabajar. Esta idea atraviesa la propuesta de diseño al elegir lo cercano, respetar los materiales y diseñar un espacio duradero, funcional y preparado para un uso real.