
Ekogunea se concibe como una transformación integral de la finca Zabalegi en un ecosistema de ideación: un lugar donde arquitectura, paisaje, agricultura ecológica, cultura, energía y aprendizaje ambiental se entrelazan para ensayar nuevas formas de habitar el territorio. Orientado hacia un futuro más sostenible, Ekogunea responde a la emergencia climática con la misión de facilitar el paso de la concienciación a la acción a través de la educación, el ocio, la innovación y la colaboración. Su enfoque aborda la sostenibilidad desde una mirada amplia, integrando medio ambiente, economía, dimensión social y cultura como partes inseparables de una misma transformación.
El reto principal consiste en transformar la finca Zabalegi sin modificar su identidad. La intervención activa una nueva etapa para el lugar desde una lógica de continuidad: respeta la memoria de la finca, sus preexistencias construidas, la presencia de la Aldea, la Casa del Indiano, los bosques existentes y las jerarquías espaciales ya presentes.
El proyecto resuelve, al mismo tiempo, varios desafíos: integra un nuevo equipamiento cultural y ambiental en un entorno paisajístico sensible; refuerza el valor ecológico de la finca; hace comprensible el conjunto para el visitante; ordena accesos y recorridos; y reduce al máximo la demanda energética mediante estrategias pasivas, materiales de bajo impacto y sistemas vinculados al agua, la vegetación y la energía.
Además, el proyecto responde a un contexto más amplio de crisis ecológica, climática y energética. Por eso, la intervención no se plantea solo como un edificio o un parque, sino como una reflexión construida sobre los límites: al consumo de recursos, a la ocupación del territorio y a las emisiones de CO₂.

La propuesta pretende poner en valor las preexistencias construidas y paisajísticas de la finca. A través de la intervención, se plantea recordar el gesto fundacional del Sr. Arteaga, cuya donación se entiende como la primera semilla del proyecto. Para ello, se trazan unos ejes vertebradores que nacen desde la casa del Indiano y ordenan la nueva actuación. Desde la Ekoplaza, presidida por la casa, se establece un diálogo visual con la nueva intervención mediante una relación simbiótica, de forma que una no puede comprenderse sin la otra, uniendo pasado y futuro.
En un contexto de crisis ecológica, climática y energética, el proyecto pone el foco en los límites: al consumo de recursos no renovables, a la deforestación, a la ocupación del territorio, a la contaminación y a las emisiones de CO₂. Por eso, se propone una actuación claramente delimitada, cuya forma recuerda a nuestra “Amalur” (del euskera ama, madre, y lur, tierra). Se opta por una geometría elíptica, o círculo distorsionado, generada por una plantación de Miscanthus. Esta forma, junto con los ejes que nacen del porche de la casa del Indiano, define la retícula que ordena el proyecto. La superposición de ambas tramas genera un paisaje distorsionado, espejo de la situación que vivimos y que debemos corregir.
Además, el proyecto incorpora una cuarta dimensión que se puede visualizar y experimentar: el tiempo. Bajo la premisa de analizar el pasado para comprender el presente y estudiar el presente para mejorar el futuro, los espacios generados por la plantación de Miscanthus varían con las estaciones en forma, volumen y color. Esta transformación ayuda a entender el paisaje como una realidad cambiante, donde la acción humana es determinante. A su vez, la geometría interior, al ser adaptable, permite generar nuevos espacios expositivos y ofrecer al visitante una imagen renovada en cada estación.


Ekogunea es singular porque no separa arquitectura, paisaje y educación ambiental. Todo el proyecto funciona como un laboratorio vivo: el edificio, la vegetación, el agua, los materiales y los recorridos explican de forma directa los ciclos ecológicos y energéticos del lugar.
Su principal valor diferencial es que la vegetación no actúa como decoración ni como “capa verde” secundaria, sino como estructura conceptual, espacial y constructiva.
El Miscanthus delimita la actuación, cambia con las estaciones, participa en la estrategia material y convierte el paso del tiempo en parte de la experiencia arquitectónica. También destaca la integración del humedal multifunción como sistema técnico y paisaje educativo. La depuración, el almacenamiento, el riego y la biodiversidad se hacen visibles para el visitante, transformando una infraestructura ambiental en una realidad ecológica.
Otro rasgo diferencial es el enfoque constructivo y material: madera, Miscanthus, barro, cal, piedra, hormigón poroso y reciclado y sistemas pasivos. El proyecto convierte la sostenibilidad en una auténtica experiencia.
El análisis del pasado nos hace comprender el presente y mirar con esperanza al futuro.